
El libro “La generación boba: Cómo la Era digital vuelve estúpidos a los jóvenes americanos y pone en riesgo nuestro futuro o No confíes en nadie menor de 30 años” es una publicación reciente que está generando mucha controversia en EE. UU. Su autor, Mark Bauerlein, profesor de la Univesidad de Emory, sostiene que muchas páginas de internet, como Youtube o MySpace están volviendo a los jóvenes demasiado despreocupados e incluso tontos.
Según dice el autor, los jóvenes gastan gran parte de su tiempo (alrededor de 9 horas a la semana) en redes sociales, aisándose del mundo. Además, puntualiza, “estos sitios solo significan un medio para planear la salida del fin de semana, chismosear, jugar, conversar, montársela a alguien o imitar a otras persona”. No se hace eco, por ejemplo, de la facilidad que representan para conocer otras culturas, enterarse de eventos, etc.
La pérdida de respeto por la historia, de la elocuencia y el pensar que el mundo gira en torno a “mi”, serían los signos de alarma de que nuestro futuro está en riesgo, según el profersor Bauerlein.
Pongámonos a pensar. ¿Qué hacían los jóvenes hace 10 años? ¿Se preocupaban por la historia? ¿Usaban palabras cultas en su ambiente? NO. Las redes sociales e internet han sido un potenciador de la vida social de las personas, principalmente jóvenes, y no por ello han de ser una herramienta que nos lleve a la debacle mundial, sino a un mundo más interactivo y con más conexiones interpersonales, tal y como es la idea general de Internet.
Los jóvenes son personas que se están formando, tanto a nivel físico como académico, pero lo más importante, como personas. El hecho de tener la posibilidad de socializar y conocer más gente les abre muchas más puertas, pudiendo desarrollarse en un grupo social más amplio dentro de un campo más abierto.
Cierto es que los jóvenes pasan cada vez menos tiempo con sus padres o familiares y dedican más tiempo al ordenador, pero no es culpa suya. Ellos deciden gastar el tiempo en lo que les parece divertido o con lo que se sienten bien, no tienen por qué ver la televisón con sus padres, la ven por internet o gastan el tiempo de mejor manera hablando con sus amigos o disfrutando de la gran capacidad de información que les ofrece la red, sirviéndole esto además para desarrollarse intelectualmente.
Este profesor es el perfecto reflejo de un salto generacional de grandes dimensiones. Tal y como menciona, sus alumnos lo ven como un bicho raro porque no tuvo televisión durante 10 años o porque no es capaz de reconocer a Britney Spears.
A él, al igual que la mayoría de gente de su edad, se le han sido inculcados unos valores en el que el conocimiento histórico, por ejemplo, prevalece sobre la amplitud del círculo social; o en los que una relación sexual entre dos personas es algo íntimo, especial y muy personal, mientras que hoy en día la historia ha cambiado sustancialmente.
Es interesante puntualizar un hecho determinante: la gran cantidad de información disponible mediante internet. Antes, los jóvenes se educaban mayoritariamente con sus padres, mayores, allegados o profesores; hoy en día, se obtiene mucha información de internet y estos quedan en un segundo plano, ya que es mucho más fácil y rápido buscar algo en google, al mismo tiempo que menos embarazoso, permaneciendo uno en el anonimato.
Con esto, la superioridad y el puesto respetuoso en el que se hallaban estas personas está desapareciendo, quedando desprestigiada la persona. Ahora bien, no son completamente inútiles ni mucho menos y existe un sentimiento generalizado entre los mayores de que los jóvenes de hoy en día no valoran a los padres como se debería, ni serán capaces de afrontar una vida real (tal y como la conocemos a día de hoy) fuera de la protección de sus tutores o cuando no haya una pantalla por delante.
Los jóvenes siempre han querido divertirse, socializar, emborracharse y despreocuparse de todo. Las redes sociales e internet en general le dan la posibilidad de hacer lo que quieran, al igual que hacen todos sus amigos. No se puede pretender cerrar este grifo así como así.
Bajo mi punto de vista, se debería dar un valor añadido a las aburridas clases de historia, a las comidas con los familiares, etc. y no dejar que este salto generacional pudra por completo las relaciones padre-hijo.
No se puede quitar uno la carga de encima con algo tan fácil como decir que internet o las redes sociales pudren a los jóvenes; son gente muy inteligente y con la mente muy abierta que le podrían dar más de una lección a un mayor, pero se tiene que hacerles ver que a ellos también se les puede ayudar, ya sea enseñándoles cosas de la vida que no pueden encontrar por internet o el valor de la familia, etc.
Ahora bien, no creo que sea buena idea pretender realizar esto con la estrategia de que “soy mayor y por lo tanto soy el que sabe”. No es así, la sociedad cambia a un ritmo muy grande y los jóvenes se adaptan mucho mejor, los valores ya no son lo que eran hace 10 años ni hace 5. Aprendamos todos de todos.
¿Cuál es el valor de las palabras de alguien que no puede ver más allá de tu edad?


2 comentarios
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22/04/2009 a 11:11
verdemartinez
Estoy de acuerdo contigo en la idea que quieres transmitir en el texto, la tarea de educar es una tarea de todos y cada uno, y mas la de transmitir valores.Los valores tradicionales de familia,amigos,allegados deberian adaptarse a los nuevos tiempos y tener algun valor añadido; si esto no se puede hacer, se deberían de respetar.
Me quedo con la frase ” soy mayor y por lo tanto soy el que sabe”, esta claro que sistematicamente por ser mayor no tienes por que saber mas, en eso estamos todos de acuerdo. Pero tengo que aclarar, que hoy en dia hay tres tipos de experiencias que forjan el caracter y conducta de la persona; dos de esos tres tipos, se pueden aprender a traves de una pantalla, el ultimo no.
Los dos primeros tipos de experiencia tienen que ver con la experiencia fisica y teorica del mundo que te rodea, puedes aprender sobre naturaleza, ciencias,deportes,documentales,sociedad ect….Estos serian los conocimientos teoricos que mas tarde podrias aplicar en el mundo real, dando a la experiencia fisica. Pero si vamos mas alla de esto, hay una tercera experiencia, que es la del tiempo, y esa experiencia no se gana a traves de internet, ni de redes sociales. Esta tercera experiencia viene siendo una conjuncion entre la expericiencia fisica y teorica a lo largo del tiempo.
La tarea de retener los conocimientos adquiridos a lo largo del tiempo, es algo que solo se consigue cumpliendo años. El problema de las generaciones de jovenes esque no se le da ningun valor al tiempo y no se retiene ningun conocimiento ( ¿Recuedas comiste ayer? ). Se rechaza aquello que tiene mas de dos dias. Hay una meta y esta es la de consumir novedades, y conocer a gente nueva todo el rato, visitar sitios nuevos, ropa nueva, novia nueva, todo lo que conlleva la novedad. Quizas si se detuvieran por tan solo un momento a ver lo que tienen delante y mantener la vista un par de minutos en ese objetivo se darian cuenta que lo importante no es la cantidad de novedades si no la calidad de las novedades, ni tener un monton de cosas buenas sino la calidad, y cuidar aquellas cosas que ya tienes, sin rechazarlas por que tengan años de antiguedad, po porque sean de toda la vida.
La novedad, y el mundo cambiante esta muy bien para avanzar y descubrir, pero yo creo que vivir en un mundo cambiante es lo mas aburrido y monotono que te puedes encontrar. Te levantas cada dia y es como si tuvieras que empezar de cero. Pasas dos dias sin usar el ordenador y cuando lo coges resulta que ya hay algo nuevo que tienes que aprender a usar. Conocemos mucha diversidad de cosas, pero muy poco en profundidad de cada una.Cada dia es como empezar un libro nuevo, y ya sabeis que el principio de los libros es lo mas aburrido…
24/04/2009 a 0:04
¿Para qué queremos tanto? « Marcos Ferreiro
[...] que controlamos. Y, junto con el comentario de mi gran amigo verdemartinez en el post de “No confíes en nadie menor de 30 años”, me ha llevado a pararme unos minutos para poder comentaros lo [...]